En defensa de las cartas nunca enviadas

JULIANA ENTRE CARTAS

Por: Juliana Abaúnza
Ilustraciones: Susana Velasco

Desde hace muchos años hago algo que no sé si sea normal. Cuando pasa algo triste, estresante o malo en mi vida, especialmente cuando involucra a alguien más, me siento en mi escritorio y le escribo una carta a esa persona… pero nunca la mando. Esa práctica va en contra de las ideas que tenemos de “hay que enfrentar siempre a las personas” o “tienes que decir lo que piensas”, pero les juro que funciona para tener paz mental.

Digamos que ustedes tenían una relación y terminaron. Por equis o ye razón, ya no se hablan con su ex, pero todavía tienen un montón de cosas dentro de su cabeza y de su corazón que quieren decirle. “Ese día que hiciste eso me sentí así y asá”, “cuando pasó tal cosa pensé esto otro”, “creo que eres una persona que tin y tan”. Pero resulta que decírselo a su ex es una mala idea porque tal vez pelearon y no se hablan o porque tal vez ustedes se prometieron a sí mismas que no le iban a hablar más. Es ahí cuando llega la hermosa carta nunca enviada a salvarlas.

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Yo creo que tengo cartas escritas para todos mis exes (ex-cuentos, ex-amores, ex-tormentos, ex-loquesea, ex-amigos), todas muy guardadas. Algunas son cartas de desahogo de frustración y rabia, otras explicando mi tristeza y otras son de agradecimiento por cosas buenas. Pero nunca las entregaré porque más que para ellos, esas cartas son para mí. Para poder desahogarme, para dejar un registro de cómo me siento en un día determinado e incluso para poder organizar mis pensamientos en momentos de confusión.

Así que las invito a que escriban lo que sienten. A sus parejas, ex parejas, amigos, ex amigos, familiares, a quien sea. Pueden hacerlo en un e-mail nunca enviado o en un mensaje de texto larguísimo que siempre se quedará en borrador, pero en mi experiencia todo cambia cuando uno coge un papel y un lápiz y deja que todo salga. Cuando hayan terminado de escribir todo lo que tienen adentro, dóblenla, pónganla en un sobre y escriban “Carta para _____ que nunca enviaré”. Si quieren guardarla, la decisión de leerla meses o años después es suya, a veces eso sirve mucho. Pero si lo único que necesitaban es desahogarse, pueden quemarla o romperla y dejar ir. Les aseguro que se sentirán mucho mejor.

¿Qué estrategias tienen ustedes para aliviar tristezas o dejar ir cosas que no las dejan descansar? Cuéntennos en los comentarios o en nuestro instagram, @IdearioBlog

DIY: Encuadernación japonesa

Por: María Alejandra

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La encuadernación es uno de mis pasatiempos favoritos, tanto así que en la universidad metí una clase electiva que se llamaba Libro Arte en la que me enseñaron muchas técnicas, entre ellas la encuadernación japonesa. Este tipo de encuadernación es muy sencilla y yo la uso mucho para unir hojas que en un principio no tenía pensado encuadernar. No necesita mucho margen para la costura y se pueden usar hojas de cualquier tamaño y grosor.

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1. Escojan el papel de las portadas. Es ideal si es un poco más grueso que el resto de las hojas. Usen las hojas del interior para referenciar las medidas y que queden del mismo tamaño.

2. Con un bisturí, corten las dos portadas por las líneas que hicieron en el paso 1.

3. Marquen en una hoja de referencia los puntos. Tienen que ser una cantidad par y lo mínimo que deben estar separados del borde es 1cm.

4. Con un punzón, hagan huecos en los puntos atravesando todas las hojas y las portadas.

5. Enhebren una aguja con hilo encerado y grueso y pasenla por el punto C, dejen 5 cms de hilo por fuera porque al final lo usaremos para amarrar y terminar la encuadernación.

6. Vuelvan a pasar el hilo por el punto C, dejando una costura en el lomo del cuaderno.

7. Pasen el hilo por el punto B. Aprieten la costura cada vez que hagan una puntada.

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8. Vuelvan a pasar el hilo por el punto B dejando una costura en el lomo y luego pasen por el punto A. Pasen nuevamente la aguja por el punto A pero esta vez dejen la costura al lado.

9. Ahora la idea es devolverse, entonces primero vuelvan a pasar por el punto A y dejen la costura en el lomo. Luego pasen la aguja por el punto B, luego el C y luego el D. Pasen una segunda vez por el punto D dejando la costura al lado.

10. Pasen una tercera vez por el punto D dejando la costura en el lomo.

11. Amarren los dos extremos del hilo y corten lo que les sobre.

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Existen muchos patrones que se pueden hacer siguiendo la técnica básica que acaban de aprender, pueden bordar desde estrellas hasta sus nombres en sus cuadernos japoneses, acá les dejo más patrones para que se inspiren:

Haz tus chinches personalizados

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¿Recuerdas esa época en los 90 en la que todo el mundo tenía corchos en sus cuartos y pegaban ahí recortes, apuntes y notas importantes? Bueno, nosotras nunca dejamos de amarlos. Aunque los celulares son buenísimos para poner recordatorios y anotar cosas en momentos de urgencia, los corchos tienen un encanto que creemos que nunca pasará de moda.

Hoy te traemos una forma muy fácil de hacer que tu tablero de corcho sea aun más personal: con chinches hechos por ti, a mano. No necesitas mucho, solo botones o aretes viejos, una cajita de chinches, un alicate y super bonder.

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  1. Con una pinza o un alicate, corta la parte de atrás de los aretes para que quede plana.
  2. Bota la aguja y si ves que es necesario, lija la parte de atrás.
  3. Reúne todos los aretes viejos y botones lindos que tengas en tu casa. La idea es reciclar piezas chiquitas.
  4. Aplica pegante (nosotras usamos Super Bonder) sobre el chinche con mucho cuidado para que no se te peguen los dedos. Deja secar por 10 segundos.
  5. Pon tu botón o arete sobre el chinche y haz presión por 30 segundos.
  6. Deja secar el pegante.

¡Y listo! En un dos por tres tu corcho será mucho más lindo y quienes lo vean te preguntarán de dónde sacaste esos chinches tan curiosos y únicos.

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Letras con flores para decorar tu casa

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Para decorar una casa no siempre hay que ir a almacenes a comprar cosas caras que otras personas tendrán. Yo soy más bien fan de hacer la decoración con mis propias manos para que mi casa sea más personalizada.

Como verás en este post, una letra con flores es muy fácil de hacer y llama inmediatamente la atención. Puedes ponerla en tu escritorio, en una mesa en tu sala o al lado de tu cama en la mesita de noche.

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  1. Dibuja en un cartón la silueta de tu letra dos veces y recórtalas. También debes recortar una tira que unirá las dos siluetas. El ancho de esa tira debes escogerlo de acuerdo a qué tan gruesa quieres que quede tu letra. Si tu letra tiene curvas (la C, la G, la O) te recomendamos que hagas cortes suaves (que no atraviesen el cartón si no que solo lo marquen) con el bisturí a lo ancho de la tira, esto le va a dar flexibilidad.
  2. Pon colbón en el borde de una de las siluetas y pega la tira sobre ella.
  3. Ahora pon colbón en el borde de la otra silueta. Ten en cuenta que el colbón debe ir en la parte de abajo para que coincidan las letras.
  4. Ajusta bien tu letra y déjala secar durante media hora.
  5. Para mi letra usé las flores de papel que ya hicimos en el blog.
  6. Puedes usar otras cosas para decorar como cintas con textura o pompones de lana.

La letra decora ahora mi escritorio y me hace feliz. Si quieres, puedes armar toda una palabra o poner una inicial en cada habitación de tu casa.

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Mousepad

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No es fácil encontrar un mousepad lindo. Casi siempre los que venden en los almacenes de cadena son de un solo color o tienen una foto de un paisaje genérico. Y cuando he visto mousepads lindos, son caros. Por eso decidí hacer este. Tiene dos cosas que me gustan mucho: cuerina y dorado. Tú puedes escoger obviamente el color de cuerina que quieras y el color de pintura que más te guste.

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  1. Ve a la cocina y coge un plato (que preferiblemente no tenga comida). Con la ayuda de ese plato, dibuja un círculo en la parte trasera de la cuerina.
  2. Con tijeras afiladas, sigue el trazo que marcaste.
  3. Verifica la forma. Si no te quedó un círculo perfecto, tranquila, yo tampoco tengo pulso perfecto. Con las tijeras haz los ajustes necesarios.
  4. Pon cinta sobre la cuerina de acuerdo a tu diseño. Yo lo dividí solo en dos secciones pero tú puedes pegar cuantas cintas quieras para tener el número de divisiones que te imaginas en tu cabeza.
  5. Con una brocha, pinta los espacios que quieres que tengan un color específico. En este caso, la cuerina va a tener un poco menos de la mitad pintada de dorado.
  6. Ten cuidad de no levantar la cinta para que la línea de división sea perfecta. Esto lo logras pintando de la cinta hacia fuera.
  7. Unta de pintura el borrador de un lápiz y quítale el exceso con un papel de cocina.
  8. Haz puntos en el espacio de la cuerina que no está pintado. También puedes hacer líneas, corazones o las figuras que quieras.
  9. Quita la cinta y completa el diseño.
  10. Et voilá! Tienes un mousepad divino. Recuerda esperar a que se seque bien la pintura antes de usarlo (esa advertencia es porque debo confesar que dañé un mouse).