¿Cuántos libros son suficientes? Una discusión sobre Marie Kondo

Hace unos meses, hubo una pequeña controversia en Twitter alrededor de Marie Kondo y los libros. Leí varios “Marie Kondo odia los libros” pa’ allí y “Marie Kondo dice que nos tenemos que deshacer de toda nuestra biblioteca” pa’ allá. Pero, ¿qué tanto de cierto hay en eso?, ¿en serio quiere esta gurú de la organización reunir todos nuestros libros en una montaña y quemarlos?

Por: Juliana Abaúnza

Para quienes no saben, Marie Kondo es una escritora y consultora de organización que ahora tiene una serie en Netflix llamada ¡A ordenar con Marie Kondo!, en la que va a varias casas y ayuda a los inquilinos a organizarlas. En el quinto episodio, Kondo está con una pareja y les ayuda a decidir con cuáles libros quedarse. El método es sencillo: la pareja debe ir libro por libro analizando si el libro les trae felicidad. Si la respuesta es no, deben agradecerle al libro y dejarlo ir. En un momento, uno de los manes coge su libro favorito y en su cara se ve la felicidad. Verdadera felicidad. Eso es lo que Kondo trata de enseñar: que las cosas que tengamos deberían hacernos sentir así.

En su libro y en la serie, Kondo dice que personalmente ella intenta tener siempre 30 libros máximo, pero que las demás personas del mundo pueden tener cuantos quieran; el número depende de qué tan importantes sean los libros para ellos. Y es con lo de los 30 libros que la gente se escandalizó. Faltó que publicaran un titular en un periódico: “MARIE KONDO DICE QUE TODOS DEBEMOS TENER SOLO 30 LIBROS. EMPEZÓ LA DICTADURA DEL ORDEN”.

 

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La indignación que sintió la gente hacia ella y las respuestas de “con mis libros no te metas, Marie Kondo”, solo me hacen pensar que lo malinterpretaron todo. Primero, ella es solo una guía que les ayuda a otros a organizar sus casas, pero no obliga a nadie a botar nada. Todo viene desde un acercamiento dulce, comprensivo y centrado en lo que es importante para cada quien. Una cosa es que ella diga: “piensa qué libros ya no quieres volver a leer o con cuáles no sientes conexión” y otra muy distinta es “¡quememos todos los libros y que los cielos se llenen de sus cenizaaaaas!”. Lo que Marie Kondo quiere, no es que uno se deshaga de sus cosas, sino que esté feliz con lo que tiene. Si ustedes son felices con 10 libros, perfecto. Si son felices con 1000, también.

Yo, por ejemplo, soy más del estilo de Marie Kondo *la bloquean*. Cuando estaba chiquita soñaba con tener una biblioteca como la de Bestia en ‘La bella y la bestia’ en la que pudiera deslizarme de estante en estante. Y durante varios años tuve una biblioteca grande. Cuando veía algún hueco en uno de los estantes me angustiaba, quería que se viera lleno. Tenía libros que había leído hacía mucho, también otros que había comprado y hasta el momento no había leído. Pero con los años he ido desprendiéndome mucho. Por un lado, mudarme de ciudad (y de país) 3 veces en dos años me forzó a, realmente, mirar mis libros y pensar sin cuáles no podría vivir feliz. Fue duro al principio, pero terminé convirtiéndome en alguien que en sus mudanzas ha cargado con entre 10 y 15 libros.

Entonces, que alguien no tenga más de 10 libros en su casa no significa que no ame los libros. Puede significar muchas cosas: que el espacio es muy pequeño para meter más libros, que no tiene suficiente plata para estar dándose una pasadita por la Librería Nacional cada semana, que tiene un Kindle lleno de libros (como me pasa ahora a mí), que es un miembro fiel de su biblioteca local, que regala todos los libros. En fin. Puede significar muchas cosas.

Con esto no quiero decir que quienes tengan bibliotecas gigantes sean acumuladores elitistas que solo tienen libros para aparentar. Lo que quiero decir es que todos deberíamos tomarnos un tiempo para repasar nuestra colección de libros y evaluar las razones por las que los tenemos. Preguntarnos: ¿sigo teniendo este libro porque lo amo y cada vez que lo veo sonrío?, ¿lo tengo porque planeo releerlo?, ¿lo tengo porque quiero que otros vean que yo lo leí?, ¿lo tengo porque, aunque me parezca una edición horrible y el libro no me haya gustado tanto, necesito relleno para que mi biblioteca se vea grande?, ¿me hace feliz este libro… no por su contenido – porque a muchos las historias oscuras y densas nos pueden hacer felices – sino por su presencia?, ¿qué me hace feliz?

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A mí, por ejemplo, me hace muy feliz leer un libro que me gusta y después pensar a cuál de mis amigas, amigos o familiares puedo regalárselo. Compartir historias o puntos de vista que me entretuvieron, enseñaron o sorprendieron es algo que me hace mucho más feliz que tenerlos en un estante decorando. Si es un libro muy preciado, una edición difícil de volver a encontrar o uno que me salió carísimo y me encanta su diseño editorial, lo entrego como préstamo. Pero si es una edición equis y el libro me emocionó tanto que necesito que alguien más lo lea, pues lo regalo o lo intercambio por alguno que esa persona quiera compartir conmigo.

Mi invitación hoy -nuestra invitación, de hecho, como Ideario Blog- es a que compartamos los libros que nos encantan, que no los tengamos encerrados y llenándose de polvo, que los regalemos, prestemos o intercambiemos. Entonces, para quienes después de leer esta publicación miraron sus estantes y pensaron: “puedo dejar ir este libro” o “me gustaría que alguien más leyera esto”: les tenemos una buena noticia. ¡Vamos a hacer un intercambio de libros! Todavía no sabemos cuándo, ni dónde. Pero sí sabemos que las extrañamos.  Entonces, estén pendientes de nuestro Instagram: @idearioblog para saber los detalles. Así nos tomamos algo, hablamos de los libros que nos gustan y les damos una nueva vida en manos de alguien más.

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