7 alimentos que debes evitar para no inflarte durante la menstruación

DSC_0635

Esta semana queremos celebrar nuestros úteros, reconciliarnos con la menstruación y hacerles altares a nuestros ciclos. La vaina es que a veces es complicado. Cuando estás acurrucada muriendo de cólicos, cuando te manchas después de un día terrible o cuando estás tan inflada que toda la ropa te queda horrible, es difícil pensar «ay, te amo, útero».

Pero tranquilas. No os desesperéis, dice uno de nuestros mandamientos. Muchas cosas tienen solución y por eso hoy les vamos a compartir una lista de alimentos que deben evitar durante los días de la regla para no inflarse. Ya luego cuando se les vaya sí se pueden desquitar y comer lo que quieran.

LOS FRITOS

DSC_0554.JPG

Qué hermosura de arepaehuevo, ¿no? Es la más linda que hemos visto nosotras. Tiene hasta bordecito de pastel de carne, es una arepaehuevo refinada. Pero eso no le quita el hecho de que es frita y que por ser frita infla. El metabolismo procesa la grasa más lento que las proteínas y los carbohidratos (según la Asociación Norteamericana de Diabetes). Entonces la comida frita se queda dentro del cuerpo por mucho tiempo y hace que uno se vea y se sienta llena.

LOS FRÍJOLES

DSC_0564

Los fríjoles, así como las lentejas, contienen oligosacáridos, unos azúcares que el cuerpo no puede absorber que inflan y causan gases. Por eso, comer bandeja paisa o un burrito del tamaño de un bebé recién nacido tal vez no sea buena idea durante la menstruación.

LA SAL

DSC_0567.JPG

Comer alimentos muy salados hace que el cuerpo retenga líquidos y por eso uno termina con la barriga como si fuera una bomba llena de helio. Lo complicado es que bajarle a la sal no es solo soltar el salero. Hay alimentos que tienen mucha sal y uno no se da cuenta: las carnes empaquetadas, las sopas, los enlatados, el pan. En fin. Opta entonces por comer alimentos frescos hechos por ti en la casa para que te asegures de que no tengan mucha sal.

EL BRÓCOLI

DSC_0606

¿No es esa la foto más linda que han visto de un brócoli? No se dejen engañar. Ahí se ve muy inocente pero el brócoli tiene un azúcar llamado rafinosa que los humanos no podemos procesar completamente y por eso causa que nos inflemos y tengamos gases. Lo mismo pasa con la col, el repollo, el coliflor. La idea no es que dejes de comerlos (porque son alimentos muy buenos) pero durante el periodo, intenta que las porciones sean pequeñas.

LA GASEOSA

DSC_0612

Como son bebidas carbonatadas, las gaseosas hacen que uno se infle y además, si son dietéticas, tienen endulzantes artificales que hacen que uno retenga líquidos y se infle más. Entonces, suelten esas gaseosas de una buena vez.

EL CAFÉ

DSC_0626.JPG

Así como te estimula y te despierta, el café sobreestimula el sistema digestivo, irrita los intestinos y, como te deshidrata, obliga a tu cuerpo a retener líquidos. Entonces durante una semana intenta despertar de otra forma: con una ducha de agua fría, con ejercicio en las mañanas o usando el café para tirártelo en la cara.

LOS LÁCTEOS

DSC_0627.JPG

Los lácteos no hacen que todo el mundo se infle pero para la gente que es intolerante o muy sensible a la lactosa, sí le puede dañar el día. Eso pasa porque cuando la lactosa, el azúcar presente en la leche/queso/yogures, no es absorbida completamente en el intestino delgado y llega hasta el intestino grueso donde es fermentada por las bacterias intestinales. Los resultados son gases e hinchazón.

Estos siete son los mayores infractores en los tractos digestivos de las integrantes de ideario pero tal vez a ti varios no te hagan nada. La idea es que le prestes atención a tu cuerpo, veas con qué tipo de cosas te hinchas y así planees lo que vas a comer mientras tienes la menstruación.

Mi experiencia con la copa menstrual

COPAS MENSTRUALES

Por: Laura Camila
Ilustraciones: Susana Velasco

A los 13 años me llegó la regla y no sentí gran diferencia. Veía a mis amigas del colegio con cólicos, náuseas, pálidas cada vez que les llegaba y a mí no me pasaba nada. Pero esto cambió cuando empecé a crecer. De un momento a otro, me llegaba y era una tortura. Estaba de mal genio todo el tiempo, era irregular entonces me manchaba todos los meses, no entendía por qué el cuerpo no podía encontrar una manera más amable de avisarme que las células que recubrían mi útero se estaban desprendiendo.

Empecé a ir al ginecólogo, que en mi caso es mujer y una de mis mejores amigas así ella no lo sepa (Hola María Cris, si estás leyendo esto: te amo). Ella me ayudó a conocer mi cuerpo y a reconciliarme con él y con la regla. Finalmente no hay por qué hacer tanto revuelo si es algo que a TODAS nos pasa. No lo podemos detener, pero sí podemos hacer que esos días en los que la tenemos sean menos caóticos y, de hecho, podemos encontrar en la regla una oportunidad para encontrarnos con nosotras mismas. Imaginen que todo esto lo dije mientras sonaba All You Need Is Love de Los Beatles.

Ahora, en ese proceso de conocerme a mí misma, probé de todo. Usé toallas de todos los colores, tamaños, formas, con alas y sin alas. Probé tampones, para flujo regular, para flujo más fuerte, con aplicador y sin aplicador. Por cierto, si pudieron usar el aplicador sin pellizcarse el útero, me avisan. Creánme, lo he probado todo. Cuando era pequeña la única opción que tenía era usar toallas, porque mis papás me las compraban y porque pensaba que era lo único que existía. Entonces uno comete el error de quedarse en lo mismo por la costumbre y por la pereza de probar cosas nuevas. Pasa en la regla, en las relaciones interpersonales, en el trabajo, en todo, pero buscando opciones me encontré con la copa menstrual (que le sigue a Maria Cris en mi lista de mejores amigas).

UTERO

La compré. Ya no recuerdo cuánto me costó pero vale entre 60 mil y 80 mil pesos. A mí también casi se me desorbitan los ojos cuando supe que valía TODO ESO. Pero me puse a pensar y a hacer cuentas y resulta que en toallas o tampones me gastaba casi 20 mil pesos al mes y sé que parezco una persona completamente ordenada, que tiene todo claro en su vida, pero no, la verdad era que cuando me llegaba me tocaba salir corriendo al supermercado a comprar toallas, y así, cada mes.

COPAS MENSTRUALES

Los primeros días que usé la copa fueron completamente incómodos, para qué les voy a decir mentiras. Incluso me la puse mal varias veces y alcancé a gritar en el baño ¿A QUÉ HORA SE ME OCURRIÓ COMPRAR ESTA MIERDA?, pero quiero invitarlas a que recuerden: ¿quién se sintió bien la primera vez que se puso una toalla?. No sé ustedes pero yo me sentía orinada, pesada, no podía caminar bien por la angustia de mancharme. Igual con el tampón: ¿me lo puse bien? ¿qué tal no me lo pueda sacar? ¿perdí mi virginidad?. Todo es cuestión de práctica y costumbre. Ya después de cogerle el tiro es como conocer el paraíso. Tan así, que tengo que poner un recordatorio en el celular al final del día para quitármela porque se me olvida que la tengo puesta.

Descubrí que no produzco tanto flujo. En una toalla higiénica pareciera que uno se está desangrando y en un tampón ni se diga. Pero para que se hagan una idea, la copa menstrual cabe en la palma de la mano y nunca se llena completamente.

Yo la amo y no la cambiaría por nada, pero todos los cuerpos son diferentes. A mí me funcionó pero puede que a otras mujeres no. De hecho amigas mías se quedan con los tampones o las toallas higiénicas. Para eso es necesario que se conozcan y que prueben todas las opciones para poder decidir.

TIPOS DE CUERPO.jpg

Después de ya un buen tiempo usándola, les puedo recomendar la copa menstrual porqu tiene las siguientes ventajas:

  1. Está hecha de silicona hipoalergénica, el mismo material del que están hechos los catéteres que se insertan vía intravenosa. Lo que quiere decir que es higiénica y no porque lo diga yo sino porque la copa menstrual está certificada por SGS y la FDA, las organizaciones que se aseguran que lo que comemos, nos untamos o nos insertamos no nos haga daño.
  2. Esta es una revelación y quiero que suenen cantos gregorianos mientras se las cuento: Pueden hacer deporte tranquilas con ella puesta. La copa se adapta a la vagina y el vacío no permite ni que se pierda en nuestro cuerpo, ni que se salga.
  3. Contiene tres veces más sangre que un tampón. Se puede tener adentro hasta por 12 horas sin ningún problema. Claro que mientras se acostumbran y saben cómo usarla, es mejor que la retiren después de 4 o 5 horas.
  4. Es necesario desechar la que tienen y comprar otra después de 3 años. TRES AÑOS. Ya no se gastan 20 mil pesos al mes sino 2 mil pesos, o algo así. Me da pereza hacer matemáticas.
  5. La copa menstrual: 1 – Tampones: 0. La copa menstrual no ha registrado ningún caso de infección, como sí lo han hecho los tampones, que por el algodón o dejarlo mucho tiempo adentro, producen una bacteria o síndrome de shock tóxico.
  6. La copa se vacía al final del día en el inodoro y se lava con agua pringada. Al final del periodo menstrual se mete en una olla (especial para la copa) con agua hervida por 5 minutos. Así no siguen llenando el mundo de basura en forma de toallas higiénicas y tampones.

Hay muchas formas de ponérsela pero a mí me funciona más acostada porque siento que se acomoda más fácil. También hay varias maneras de manipular la copa para insertarla y distintas tallas dependiendo de la edad o de si tienen hijos. Acá les dejo un video que les enseña todas las opciones:

Yo la compré en Mia Luna, si entran a su página hay una cantidad de información para que la consulten y decidan.

Ya podemos dejar de sufrir cuando nos llega la regla. Al menos yo lo hice. Son días en los que debemos celebrar nuestros úteros, no solo escuchando la playlist que hicimos en Ideario, sino informándonos y encontrando la opción que mejor se acomode a nuestro cuerpo.

Remedios caseros para aliviar los cólicos

DSC_0641_1

Amamos nuestros úteros pero ponen a prueba nuestro amor cuando deciden lanzar esos rayos de dolor llamados cólicos. Desde nuestra adolescencia, a varias en el blog nos han dado cólicos de esos satánicos que lo doblan a uno en posición fetal y lo ponen a vomitar. Además de toneladas de ibuprofeno, estos remedios caseros nos han funcionado para calmar el dolor de una forma natural y que no nos dejan dopadas. Ojalá les funcionen.

LA BOLSA CALIENTE

Nuestra amada y adorada bolsa puede ser tu mejor amiga durante el periodo. Asegúrate de que la temperatura no sea muy alta para que no te quemes, póntela sobre la zona que te duela (el abdomen o la espalda), recuéstate y siente cómo tus músculos se relajan. Si no tienes la bolsa, puedes aplicar calor con una toalla mojada con agua caliente.

LA ALBAHACA

Una investigación rápida en Google nos informó que la albahaca tiene un componente llamado ácido cafeíco que alivia los dolores menstruales. Puedes usarla como especia cuando cocines o para hacer una infusión. Hacerla es muy fácil: pon una ramita de albahaca en un litro de agua, deja que hierva y luego espera a que se enfríe un poco. Toma una taza cada hora y te sentirás mejor.

LA CANELA

Además de oler rico, la canela sirve para relajarte, desinflamar y aliviar los espasmos musculares. Espolvoréala sobre tu comida o pon unas cuantas ramas en un té caliente. Si no te gusta mucho el sabor, puedes endulzarlo con miel.

EL JENGIBRE

Pon a hervir unos trozos de la raíz de jengibre durante 15 minutos. Sabemos que el sabor no es el mejor entonces agrégale miel o azúcar a tu gusto. Puedes colarlo si los pedacitos flotantes te molestan. Esta infusión te ayudará a desinflamar y a aliviar los espasmos.

DSC_0641_1

Prueba uno o dos de estos remedios, mira cuáles te funcionan y crea la costumbre en tu ciclo de aliviar los dolores con métodos naturales.