El milagro de la arcilla bentonita

arcilla-1-rgb

Por: Natalie Boissard
Ilustraciones: Susana Velasco

«¡Brujería!». Eso fue lo primero que dijeron las chicas cuando les mostré una foto de la Arcilla Bentonita como si fuera la imagen de un santo. Y es que, si hay algo en lo que creo (además de los tres hábitos para tener un buen año) es en este producto. Creo tanto en la bendita arcilla que por traerla en la maleta desde Nueva York casi me echo a la policía gringa encima. Después entendí que cargar en la maleta un frasco que dice “Aztec Secret – Indian Healing Clay” con un polvo verde por dentro no es buena idea. Pero bueno, este post no es para discutir mis líos con la ley sino para hablarles de los beneficios de la arcilla según mi experiencia y darles ideas para que la aprovechen al máximo.

Qué es exactamente y de dónde sale no son cosas que pueda explicar, pero sé que es una arcilla verde y volcánica que gracias a una cantidad de minerales tiene un efecto desintoxicante y desestresante para el cuerpo. Como estoy obsesionada con la limpieza de la cara, para lo que más la uso es para hacerme mascarillas. Dirán, «¿será que vale la pena sólo por ser una mascarilla?». Sí, porque la pueden convertir en MUCHAS mascarillas. Estas son algunas ideas para que prueben:

arcilla-2-rgb

DETOX BÁSICO PARA LIMPIAR LOS POROS Y AYUDAR A SECAR LOS GRANITOS

Este es el uso que recomiendo para las primeras veces porque es el menos fuerte pero el más sencillo. Lo único que hay que hacer es tomar partes iguales de arcilla y agua o té verde y mezclar hasta que se convierta en una pasta homogénea. Se aplica en toda la cara una capa ni tan gruesa ni tan delgada y se retira con agua tibia una vez se haya secado. Generalmente tarda entre 15 y 20 minutos en secar completamente, depende de qué tan gruesa sea la capa. Durante este tiempo es normal sentir rasquiña y que la piel se estira como si se fuera a romper. Suena horrible, lo sé, pero no lo es tanto y justamente esa es la idea. Cuando lo hagan entenderán.

LIMPIEZA PROFUNDA

Una vez se hayan vuelto maestros del uso básico y entiendan que la cara pulsa con vida propia en cada aplicación, pueden arriesgarse y hacer lo mismo pero en vez de usar agua o té, usar vinagre de manzana. De aquí en adelante la dinámica siempre será la misma: partes iguales de polvo y el medio líquido que elijan.

ACLARANTE

Para devolverle el brillo a la cara, mezclen un poco de cúrcuma con la arcilla y té verde o agua. Como la cúrcuma ya es suficientemente fuerte, no recomiendo usar vinagre de manzana para esta.

VITAMÍNICA

Usen cápsulas o tabletas de vitamina C y/o E para darle un extra boost nutritivo a su piel.

DETOX DE EMERGENCIA

Esta es para cuando nos hemos dado garra con la comida, el trago o simplemente no le hemos parado muchas bolas a la cara. Con agua o té verde, vuelvan polvo una tableta de carbón activado (lo venden en droguerías, tiendas naturistas y algunos supermercados) y mezclen todo. Me lo van a agradecer.

arcilla-3-rgb

PARA LAS PICADURAS DE INSECTOS

Esta es una mini mascarilla que me salva la vida porque soy muy alérgica a los insectos y sus picaduras y no existe el primer repelente que sea efectivo para mí. Pueden hacerla como quieran, pero como lo que necesitamos es desinflamar, agua y de pronto un chorrito de aceite de limón o citronela van a funcionar perfecto. Este mismo mecanismo es ideal para cuando queremos atacar sólo un granito y no toda la cara.

RECOMENDACIONES GENERALES

– Usen siempre instrumentos y recipientes plásticos, de cerámica o madera para hacer y aplicar las mezclas. NUNCA de metal.

– Es normal que después de cada aplicación (sobre todo la primera) la piel se enrojezca. A los 20 minutos ya no van a tener nada, pero es importante hidratar muy bien.

– Si se les fue la mano y les sobró mezcla, pueden guardarla en la nevera un par de días y sin problema volverla a usar hidratándola de nuevo.

– Exploren sus propias combinaciones y escuchen a su piel porque no todas son iguales. El agua de rosas, aceites esenciales y aspirina (para los granitos) también son complementos poderosos.

– Si tienen piel sensible, reduzcan los tiempos y frecuencias de aplicación: 10 minutos una o dos veces al mes. Si tienen problemas de acné o poros muy tapados, pueden usarla una o dos veces a la semana.

– Antes de usarla por primera vez hagan una prueba de sensibilidad en su antebrazo.

– Si saben dónde conseguirla en Bogotá, ¡avísenme, que ya casi se me acaba!

3 hábitos para tener un buen año

Post enero-03.png

Por: Natalie Boissard

Sí. En diciembre nos excedimos. Pero no creo en echarle la culpa de todo al combo natilla-buñuelos-trago porque las tres cosas las venden durante todo el año, aunque admito que no conozco mucha gente que coma natilla y buñuelos los otros 11 meses (menos mi mejor amiga, que traga buñuelos cada vez que puede). Y en cuanto al trago, pues bueno… para qué vamos a hablar.

Post enero-11.pngPor eso, puede que la mejor actitud para afrontar un año nuevo no tenga nada que ver con lanzar afirmaciones como “En enero empiezo la dieta”, “El primero dejo el cigarrillo” o “Este año sí empiezo a hacer ejercicio” porque me he dado cuenta de que esas declaraciones, junto con sus fechas límite autoimpuestas, se convierten más en castigos que en cambios positivos. Si son como yo y se embarcan en una dieta súper restrictiva, terminarán por comerse una hamburguesa a escondidas, se sentirán mal y van a reiniciar su cuenta de “días que llevo sin ____” una y otra vez hasta que sea noviembre y se cansen y vuelvan a pecar y a tratar de redimirse el año entrante.

La cosa no debería ser tan complicada como frenar en seco y dejar de hacer por siempre lo que a uno le gusta. Este post no tiene instrucciones para dejar atrás las cosas que procuran placer, saben buenísimo o producen alegría. Este post, en cambio, es una selección de algunos hábitos que desde hace un tiempo he adoptado y que, en mi experiencia, sí son muy efectivos para tener siempre un buen año, a lo bien. En general, se trata de integrar pequeños cambios al día a día que eventualmente traerán resultados visibles y muy significativos: procesos sin darnos tan duro y tratándonos bien, como debe ser.

Post enero-12.png

El primer hábito le ha sonado rarísimo a todo el que se lo cuento. Se llama Oilpulling y han pasado más de tres años desde que lo probé por primera vez (antes de que las Kardashian lo pusieran de moda). He leído un montón acerca del tema y, en resumen, es una técnica propia del Ayurveda (sistema de medicina ancestral de origen Indio) que consiste en hacer buches con aceite durante 20 minutos en ayunas cada día. La lista de beneficios es larguísima e incluso algunas fuentes argumentan que alarga los años de vida. Eso no lo sé y si quieren informarse más seriamente, los invito a googlear por horas. Pero lo que sí sé es que es una maravilla para limpiar y blanquear los dientes, la salud de la boca en general y la piel de la cara. Sé que no es un hábito fácil de incorporar a todos los días y empezar es algo incómodo. Pero para hacerlo más sencillo, recomiendo usar aceite de coco porque el sabor es más agradable (en realidad puede usarse cualquier aceite comestible, menos el de cocina, por favor) y destinar esos veinte minutos a un propósito simultáneo: tender la cama, desenredarse el pelo, lavar la loza o simplemente ser consciente de lo difícil que es quedarse en silencio por tanto tiempo y dar las gracias. Los lineamientos generales para no embarrarla son:

  1. Usar un aceite de buena calidad.
  2. Estar completamente en ayunas.
  3. Mover constantemente el aceite en la boca y NO pasarse ni una sola gota (porque la boca tiene un montón de bacterias que queremos expulsar y no tragarnos).
  4. Después de los 20′, botar el aceite en la caneca o en el inodoro, pero NUNCA en el lavamanos porque se puede tapar.
  5. Finalmente, enjuagar la boca con agua y lavar los dientes como de costumbre.

Post enero-14.png

El segundo hábito es mucho más sencillo: tomar agua tibia con limón por las mañanas. Generalmente yo lo hago después del Oilpulling y antes del desayuno. El sabor no es el mejor del mundo, pero uno termina por acostumbrarse y vale toda la pena porque sus beneficios se sienten desde el primer día. Es la alternativa realmente saludable a tomarse un café por la mañana; en lugar de despertar el cuerpo a patadas, es mejor despertarlo con amor. Así, el estómago va a estar preparado y de buen ánimo para recibir lo-que-sea. También ayuda a tener blancos los dientes, la barriga más plana, la piel de la cara libre de granitos y a controlar la gastritis. Suena bien, ¿no? El secreto para que sus efectos sean esos es usar el limón completo, y no guardar la mitad para después (como hacen las mamás) porque desde que se corta hasta que se exprime, va perdiendo sus propiedades.

Post enero-13.png

El tercer y último hábito no tiene nada que ver con la comida pero es el que más tiempo he aplicado y el que más me gusta: Llevar un diario. Podría extenderme y contar todo lo que los diarios han hecho por mí a través del tiempo, pero seré breve y diré que no hay nada mejor que empezar a ser consciente de los procesos propios. Espero no sonar demasiado hippie, pero escribir no sólo acerca de las tristezas y las tusas, sino también de la cotidianidad y todo lo que a uno se le ocurra es fabuloso. Duele, pero también cura. Deleuze decía que escribir es dar fe de la vida y sí, eso es. En cuanto a mis diarios, espero que algún día pueda convertirlos en material más o menos serio y volverme millonaria.

Nada de lo que les he hablado les promete cosas que alguien más tiene y creo que es necesario que así sea: menos que nos digan cómo debemos ser y más cultivarnos a nuestro propio ritmo. Ojalá estos tres hábitos les ayuden a alcanzar todo lo que se propongan, sea mudarse a otro país o tener los dientes más blancos, porque ningún sueño es chiquito.


Ilustraciones de Susana Velasco