(Sobre)viviendo una relación a distancia

Una relación amorosa ya implica grandes retos; comprometerse con la otra persona, aprender a convivir con ella, conocer y aceptar sus defectos y sus virtudes es toda una ciencia (¿o un arte?). Pero, ¿qué tal si le agregamos otro nivel de dificultad?: La distancia. Bueno, ahora mismo estoy (sobre)viviendo una relación a distancia y es tan duro como suena. Hasta podría ponerlo en mi hoja de vida. Pero no solo es retador y complejo, también ha sido muy fructífero y valioso.

Por: Laura Camila

Hagan el ejercicio de preguntarles a sus amigos o familiares: ¿tendrían una relación a distancia?. Seguro la respuesta en el 89% de los casos (porcentaje inventado por mí) será “pues depende, pero yo creo que no, qué mamera”. Bueno, pues yo hacía parte de ese 89% pero todo cambió cuando me tuve que enfrentar a la pregunta en la vida real y no en un caso hipotético. (Frescas que no las voy a invitar a una multinivel).

Antes que todo las contextualizo: El año pasado mi vida dio giros inesperados; entre ellos: salí de una relación y luego, conocí a Camilo. Todo con Camilo pasó muy rápido y bueno, me saltaré todas las cursilerías e iré directo al grano: En septiembre de 2018, Camilo fue aceptado en una universidad en Inglaterra (yo sé, el man no podía aplicar en Suramérica o algo así, tenía que ser a un océano de distancia). Cuando me contó, apenas estábamos saliendo, pero estábamos en ese punto en el que ya era algo serio y tuve que pedir un cóctel -como una escena de una película- para pasar el trago amargo de la noticia (bueno, ni tan amargo porque igual estaba muy feliz por él). Eso fue 6 meses antes de que él se fuera; 6 meses en los que todos los días me preguntaba “¿qué PUTAS voy a hacer?”.

Al final, ya sabemos cómo terminó esta historia. Decidí(mos) vivir nuestra relación a distancia por el año que él iba a estudiar. Y después de más de 6 meses tengo algunos aprendizajes que seguro les van a servir en caso de que estén pasando por algo parecido, y si no, no saben cuándo una relación a distancia pueda tocar su puerta. Entonces:

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HÁGANSE AMIGAS DE LA TECNOLOGÍA

Sé que en esta era digital es popular decir cosas como “compartan con sus seres queridos sin estar pegadas al celular”, pero este es uno de los pocos casos en los que mi recomendación es “no se despeguen de su celular”, porque esta es la herramienta que tenemos en este momento de la historia para poder sostener una relación a distancia.

Pero tampoco sean exageradas. La clave está en encontrar el equilibrio entre hablar con esa persona constantemente y tener cada uno su vida -real- (trabajo, estudio, familia, etc). Tampoco aguanta estar en una reunión familiar y estar en video llamada con el novio todo el tiempo, ¿no?. Es difícil encontrar ese balance porque, sobretodo al principio, uno quiere hablar todo el tiempo, se manda fotos a cada instante, desbloquea el celular para ver si esa persona le habló y todas esas cosas.

Hablemos de mis desbalances de sueño porque estamos a 6 horas de diferencia, por ejemplo. Pero bien decía Dickens que el hombre es un animal de costumbres, entonces en algún momento pasa el rush de querer hablar todo el tiempo, sin importar qué; normalmente esto pasa cuando la pareja encuentra momentos para hablar y una rutina en medio de la distancia.

Algo que he aprendido en estos meses, es que es mucho más gratificante una hora de conversación por teléfono, dedicada solamente a hablar con esa persona, que hablar todo el día por whatsapp pensando en 50 mil cosas más. Obviamente, me la paso hablando con él por whatsapp todo el día, pero no son conversaciones significativas; encontramos un momento para contarnos nuestro día y es increíble lo terapéutico y liberador que puede ser contarle todo tu día con detalles a la persona que amas.

La tecnología es básicamente la única forma que se tiene para darse amor en la distancia. Gracias a Facebook, Netflix y Wi-Fi he podido ver películas con mi novio al mismo tiempo, hemos podido hablar durante horas seguidas sin que se nos acabe el tema, porque otra ventaja de estar lejos es siempre tener de qué hablar.

LA DISTANCIA SIRVE PARA CONOCERNOS A NOSOTRAS MISMAS

Un amor a distancia es una prueba para la relación. Hay un montón de cosas que se ponen a prueba: la confianza, el compromiso, etc. ¿De verdad queremos estar con la otra persona?, es una pregunta que sí o sí hay que hacerse y que, tal vez sin la oportunidad de vivir una relación a distancia, nadie se haría tan seriamente.

Pero en este tiempo me he dado cuenta de que vivir un amor a distancia ha sido tan fructífero para la relación como para mí. He aprendido a conocerme, a saber cuáles son mis límites, a ejercitar la paciencia y la frustración de tener a la persona que amo al otro lado del planeta. He aprendido a estar sola. A veces tener una pareja se convierte en tener compañía para hacer las cosas; de hecho, es una de las cosas más difíciles del desamor. Mis tusas más grandes han sido porque no tengo con quién compartir ciertas cosas. “Quiero ir a esto pero qué voy a ir sola como una boba”. Pero tener una pareja que no esté en formato presencial, hace que uno tenga que hacer las cosas sola. Y me he dado cuenta de que está muy lejos de ser algo malo y para más ejemplos pueden leer el post que escribimos sobre hacer cosas solas. 

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También hay cosas que hacemos por la otra persona que luego terminan cambiándonos la vida para bien. Por ejemplo, en diciembre del año pasado, llevábamos 3 meses lejos (que en amor a distancia vendrían siendo 5 años) y viajé a Europa para vernos y pasar las festividades juntos. Atravesé el océano y me endeudé, por él. Pero, al final fue por mí: conocí otros países y me cambió la perspectiva de la vida con solo 20 días de viaje.

PERO DE TODAS FORMAS, NO ES FÁCIL

A pesar de ser muy valioso, no es fácil. El nivel de dificultad depende mucho de cómo hayan construido su relación y de la personalidad de ambas partes, pero siempre va a implicar sacrificios, frustraciones y lágrimas.

Aquí lo que tienen que intentar es que esas lágrimas y esas frustraciones no sean más que las necesarias. Es decir, claro que se van a poner tristes porque la otra persona está lejos, porque no pudieron ir con ella a un cumpleaños, porque salió una buena película que querían ver con ella y es físicamente imposible, pero es diferente si se frustran porque hay irrespeto, fallas a la confianza de la otra persona, control, actitudes posesivas, etc.

Por eso es muy importante pensarlo bien. Tener una relación a distancia es una decisión, no un azar. Pregúntense ¿esta relación merece pasar la prueba que significa estar lejos?, ¿estamos listos?, ¿de verdad confío en la otra persona para poder estar lejos por meses sin que sea una tortura para mí?

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Es lindo aprender a amar en otros formatos además del presencial. Amar en la distancia le muestra a uno de qué es capaz, lo saca de su zona de confort, lo hace cuestionarse sobre el amor y sobre muchos comportamientos. Es una experiencia de esas que uno no escogería a la primera oportunidad, pero que cuando se vive, deja muchos aprendizajes, porque es imposible no madurar teniendo una relación a distancia si se vive conscientemente.

P.D Hay dos palabras clave en una relación a distancia: sexting y nudes. Nunca las olviden.

 

 

Cuidar plantas es cuidarte a ti misma

Siempre creí que era una de esas personas que con solo mirar una planta, la mata. Bueno, no era solo una creencia. En realidad, tuve una hace 3 años y la maté por regarla mucho. Pero después de la tusa, decidí que quería intentarlo una vez más. Me di la oportunidad de volver a tener plantas y, para mi sorpresa, resulta que no soy la asesina que creía ser. Y ahora, con 8 maticas en mi casa puedo decir que regarlas, cortarlas, arreglarlas o limpiarles las hojas puede ser una especie de terapia.

Por: Juliana Abaúnza

No importa dónde vivan: en un apartamento miniatura o en una casa gigante, las plantas hacen toda la diferencia. Llenan cualquier habitación de color y vida. Además, tienen unos efectos espectaculares en su salud. ¿Por qué? Porque a través de la fotosíntesis, las plantas producen oxígeno y purifican el aire de partículas como el benceno, el formaldehído y el moho. No lo digo solo yo, lo dice la NASA.

Pero además de beneficios como que mejoran cualquier decoración y que mejoran el aire que respiramos en nuestra casa, las plantas tienen efectos en nuestra mente que al menos yo no creía hasta que los experimenté. Después de pasar horas frente a nuestras pantallas, en trancones, en oficinas o salones de clase, llegar a la casa e interactuar con una planta, es un recordatorio de que tenemos que calmarnos.

La terapia hortícola es un método muy antiguo (data 2000 años antes de Cristo en Mesopotamia) que se usa para ayudarles a personas que tienen algún problema de salud mental. Los antiguos egipcios, recetaban caminatas por jardines y en las dos Guerras Mundiales, los soldados heridos y en recuperación trabajaban con plantas para recuperarse física y mentalmente.

Cuidar plantas me saca de mi cabeza así sea por un momentico y me hace concentrarme en algo externo, en un ser vivo que así como yo, a veces tiene momentos buenos y a veces tiene retrocesos. Cuidar mis matas me recuerda que debo prestar atención a los detalles y me hace caer en cuenta una y otra vez que así como con las personas, no puedo esperar que todas mis plantas se comporten igual.

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Por eso las animo a que compren plantas. Cuando vayan a un vivero, háganse amigas de las personas que atienden y pregúntenles cuál es la mejor planta para ustedes. Sean honestas. En mi primera visita a Jardineros (mi lugar favorito para comprar maticas), le dije al vendedor: “Mire, señor, yo ya maté a una… así que necesito que me diga cuál planta es casi imposible de asesinar”. Entonces, hagan lo mismo, expliquen cuáles son sus condiciones: cuánta luz entra a sus casas, en qué lugar piensan poner la planta, cuánta atención le pueden dedicar.

Cuando ya escojan una, una que se adapte perfectamente a sus condiciones, una que las enamore apenas la ven y se la lleven a la casa y le pongan nombre y la cuiden, les prometo que la posibilidad de ver algo crecer las va a hacer tan felices como a mí.

Y si ya tienen plantas y las aman, tómenles fotos y etiquétennos en Instagram, queremos verlas todas ❤


Si quieren hacerse una idea de cuáles plantas podrían servirles, revisen nuestra guía de 4 plantas de interior muy fáciles de cuidar. 

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Trenzas de Daenerys Targaryen para el estreno de Game of Thrones

La octava y última temporada de Game of Thrones se estrena este domingo y yo estoy que no puedo con tantas emociones. Siento nervios, alegría, tristeza, nostalgia, desespero y un poco de alivio. El 17 de abril de 2011 empezó esta obsesión en mi vida y ahora, 8 años después, se terminará.

Por: Juliana Abaúnza

Y si ustedes son como yo, supongo que además de la historia y las actuaciones, se han obsesionado con los peinados de Game of Thrones. En Pinterest tengo un montón de trenzas de Cersei, Sansa, Margaery y, sobre todo, de Daenerys guardadas. Entonces, para celebrar que se vienen los últimos 6 episodios de esta serie que nos ha hecho gritar y llorar, decidimos mostrarles este peinado, uno de los clásicos de Daenerys. Es facilísimo y se puede hacer en casi todos los largos de pelo.

Lo único que necesitan es su cabeza, unos cauchitos y muchas ganas de quemarlo todo con fuego de dragón. Yo pienso hacérmelo el domingo para el estreno y así poder decirles a todos mis conocidos que me peiné como Daenerys Stormborn of the House Targaryen, First of Her Name, the Unburnt, Queen of the Andals and the First Men, Khaleesi of the Great Grass Sea, Breaker of Chains, and Mother of Dragons. Espero que ustedes también se animen.

1. Lo primero que tienen que hacer es coger mechones de pelo de cada lado de su cabeza y hacerse trenzas con ellos. Es importante que los cojan de bien arriba, porque o sino no tendrán espacio para las otras trenzas que haremos. Si les parece que las trenzas les quedan muy delgaditas, tranquilas, pueden volverlas más gruesas con nuestro truco de engordar trenzas.

2. Después, toman otros dos mechones de cada lado y hacen trenzas también. Esconden la trenza de arriba detrás de la segunda.

3. Y para terminar, toman otros dos mechones de cada lado y hacen la tercera línea de trenzas. Esconden detrás las dos anteriores y cortan con unas tijeras los cauchitos que sostenían a las otras.

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Nosotras terminamos el peinado con este accesorio metálico porque necesitaba sentirme como una verdadera Khaleesi y, ¿qué mejor forma que metal? Ahora solo me faltan los dragones y listo.

Si se hacen el peinado, por favor tómense fotos y nos taggean en Instagram @IdearioBlog

Regala bolsitas de té reutilizables hechas por ti

Hola, me llamo Laura Camila y soy una adicta al café en recuperación, pero ahora que he cambiado mis hábitos de consumo y que me preocupo más por mi salud física y mental, he caído en los brazos amables y calmantes del té.

Por: Laura Camila

Mi adicción al café empezó en los primeros semestres de la universidad, cuando me di cuenta que me mantenía despierta y activa. “Perfecto para seguir derecho 3 días haciendo entregas”, pensaba. Muy saludable yo.

Luego, cuando empecé a trabajar, me tomaba de 5 a 7 mugs de café al día. Y me quejaba con mis compañeros cuando ellos hacían el café porque no les quedaba tan cargado como el que hacía yo. En fin. Sin darme cuenta me volví adicta.

Hace poco, pasé por una situación difícil con mi mamá y su salud mental, que me hizo caer en cuenta de lo mal que estaban muchos de mis hábitos de consumo. Cuando no es consumo desaforado de drogas o alcohol, creemos que todo está bien, y no. Tomar tanto café puede ser un detonante para enfermedades mentales; contribuye a que seamos más ansiosos, y afecta nuestro sueño, porque yo también creía que “el café no me hace nada”, “yo me puedo tomar un tinto y acostarme a dormir”, pero desde que le bajé (ahora me tomo 2 tintos a la semana, por mucho) sí he sentido que la calidad de mi sueño ha mejorado.

Esto no quiere decir que no necesite estar tomando algo todo el día, precisamente por mi ansiedad. Y con el agua no es suficiente, aunque tome bastante. Me hace falta algo con sabor, algo caliente. ¿Y qué tiene estas características? El té.

Empecé a conocer un poco más sobre esta bebida y sus maravillas, a stalkear tiendas, probar diferentes sabores y ahora me la paso tomando té. Algunos, como el té verde, cumplen la misma función que el café: mantenernos despiertos y ayudar a la digestión. Otros, como el de manzanilla o lavanda, nos ayudan a relajarnos. En fin, hay una variedad increíble, para todos los gustos y necesidades.

Por eso, hoy les queremos enseñar a hacer estas bolsitas de té que son reutilizables, así podemos sorprender a nuestros amigos adictos al café para que entren en rehab, y además, le ayudamos así sea un poquito al planeta. Lo único que necesitan es té, un colador de café, una cuerda de algodón y alguna etiqueta de adorno que pueden hacer con un pedacito de cartón.

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Echen un poquito de té en la mitad del colador y ciérrenlo como si fuera un dulce.

Corten lo que sobre del colador en la parte de arriba y amárrenlo con la cuerda de algodón.

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Asegúrense de cerrarlo bien para que no se salgan los pedacitos de té y caigan en el agua. También procuren que la cuerdita sea lo suficientemente larga para luego meter la etiqueta.

Ábranle un hueco a la etiqueta en la parte de arriba y amárrenla a la misma cuerda con la que amarraron el colador.

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¡Y listo! Ya está listo para usar. Nosotras hicimos un corazón en la etiqueta pero ustedes pueden poner algún mensaje o dibujarle lo que quieran. Después, regálenselo a alguien que quieran o a ustedes mismas.

Las complejidades de la amistad adulta

Soy de las que cree que los seremos humanos no sobreviviríamos a este mundo si estuviéramos solos; somos seres sociales y, en ese orden de ideas, debemos tratar con gente todos los días, trabajar en equipo y, en ese proceso, hacer amigas. Amigas hay de todo tipo: las que conocemos desde pequeñas y se quedan en nuestra vida para siempre; las que consideramos amigas, pero casi no vemos ni hablamos; las que fueron nuestras compinches alguna vez, pero ya no están, incluso esas primas o hermanas que terminan siendo nuestras mejores amigas. En fin.

Por: Laura Camila
Ilustraciones: Susana Velasco

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Y no solo las amistades cambian entre sí, la misma amistad que conocíamos hace años, hoy puede no ser la misma. ¡Y ojalá que no lo sea! Porque si todo sigue igual, eso querría decir que somos las mismas personas y que no hemos evolucionado. Así que debemos reconciliarnos con la idea de que la amistad puede mutar de muchas maneras, sino nos vamos a volver locas. Es poco saludable quedarnos con la idea de un único tipo de amistad que nos muestran las películas: las mejores amigas que se ven todos los días, son cómplices, se cuidan las borracheras, se prestan la ropa, etc. Claro que hay amigas que caben perfectamente en ese estereotipo, pero ¿y las que no?

De hecho, este estereotipo me ha hecho mucho daño y por su culpa me he encontrado en muchos momentos de mi vida preguntándome si soy una mala amiga. Seguro a ustedes también les ha pasado: “No le he escrito en una semana, me debe odiar” o “Siempre quedamos de vernos y nunca puedo, soy la peor”.  Eso pasa porque durante un largo periodo de mi vida (el colegio y la universidad) me acostumbré a construir mis amistades en el mismo espacio. Claro que es más fácil mantener una amistad si nos vemos todos los días, porque vemos clases juntas y tenemos los mismos intereses. El reto aparece cuando crecemos y tu mejor amiga decide estudiar en otro país. O cuando ambas trabajan 8 horas al día (incluso más) y casi no queda tiempo siquiera para chatear. ¿Les ha pasado que se enteran de las cosas importantes de su amiga porque publica una foto en Instagram?

Bueno, ¡no se angustien! Nada de eso está mal. Simplemente son características de amistades diferentes.

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La clave está en preguntarse: ¿el tiempo que compartimos, así sea poco, es de calidad?,¿me hace bien hablar con esa persona?, ¿le hago bien yo a ella? Por ejemplo, con esa amiga que les cuento que vive en otro país, somos amigas desde que tenemos 13 años. Nunca hablamos, tal vez interactuamos un poco por Instagram, pero nada importante. Pero en diciembre, cuando hice un viaje por Europa, no dudé ni un segundo en ir a visitarla y quedarme en su casa. Y cuando la vi sentí que nunca nos habíamos separado. Si sienten eso, no importa que no hablen en meses. La amistad sigue ahí.

Pero así como puede pasar eso, también hay amistades que tenemos que aprender a dejar ir; esas amigas que ya no aportan nada a nuestra vida. O nosotras a las de ellas. Si no lo hacemos, solo tendremos una relación tóxica. Las personas cambian, a veces tanto que se distancian de la razón por la que eran amigas. Para eso, tienen que pensar con cuidado qué hacen ustedes que aporte a la vida de su amiga y viceversa. No tienen que llamarla todos los días o tener pijamadas y pintarse las uñas la una a la otra. Seamos sinceras, la amistad puede consistir en escucharla por notas de voz durante horas para que se desahogue; encontrarse en un café mientras las dos trabajan en sus cosas, sin hablar; mandarse memes para hacerse reír en días difíciles; ir al gimnasio juntas y no hablarse en el resto del día, no sé.

Pongan en una balanza las expectativas de amistad de su amiga y las suyas, así se van a dar cuenta de si alguna puede ceder en algo para mantener la amistad y encontrar un punto medio en el que las dos se sientan cómodas… o si simplemente hay que dejarla ir.

Nuestra invitación de hoy es a hablarle a esa amiga que creen que han dejado de lado, pero también a no aferrarse a amistades que de pronto ya no valen tanto la pena. Y a esas amigas que tienen bien cuidadas, a las que les hablan todos los días, a esas díganles una vez más que las aman.

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Decidí empezar a cambiar a una dieta vegetariana

Desde hace más de un año empecé a sacar de mi lista de mercado la comida de origen animal y eso me llevó a hacer un cambio drástico en la forma en la que consumía. Mi prima María Paula es vegana, su cambio fue a raíz de Cowspiracy y ese fue mi primer choque con la realidad. Aunque para nadie es un secreto que detrás de una hamburguesa hay un animal que muere, ver de una forma tan gráfica la realidad y sin censura, me rompió el corazón y me revolvió el estómago. El lado positivo es que me motivó a querer hacer el cambio y también a buscar información sobre todas las cosas que consumía por inercia y nunca me pregunté de dónde salían y si le estaban haciendo daño a una persona, a un animal o al planeta entero.

Por: María Alejandra

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Mi primer paso fue ese, buscar y buscar información, seguir blogs en internet, tratar de entender de dónde venían las cosas (sin ver muchos videos, eso más que motivarme me deprimía) y también me llené de recetas en Pinterest. Durante todo ese año hice la transición a mi ritmo y no avancé mucho porque nunca busqué ayuda profesional, hasta que en diciembre del año pasado me hicieron exámenes de colesterol y triglicéridos. Vi los resultados, pegué el grito en el cielo y luego pedí cita con una nutricionista.

A María José (@nutricionista.mariajose) me la recomendaron por redes sociales cuando estaba buscando una nutricionista vegana, que para mí era muy importante porque quería a una especialista que llevara el estilo de vida que yo estaba buscando.

Después de la primera cita recibí un plan nutricional con las dos primeras semanas de la dieta, una lista de mercado excluyendo los alimentos que no me gustan, una tabla con las medidas de las porciones y unas recomendaciones hechas a la medida para que mi gastritis y anemia estén controladas. En este momento estoy en la tercera semana de mi nueva “dieta” y estoy feliz porque estoy aprendiendo a armar el plan de comidas de cada semana y por fin estoy viendo resultados: una dieta más balanceada, tengo un poco más de energía, ¡y por fin dejé la leche y los huevos!, algo que para mí era algo casi imposible. Mi meta es dejar de comer pescados y mariscos para final de mes y creo que voy por buen camino 🙂

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Entonces, después de estas semanas, estas son mis recomendaciones:

Las redes sociales son muy inspiradoras pero nunca deberían sustituir la guía de un profesional (y justo ahora con el escándalo de Rawvana confirmo mi posición). Lo primero es que intenten hacer la transición acompañadas de un/a nutricionista desde el primer momento, así resuelven sus dudas y se aseguran de que su salud está en buenas manos.

Lo segundo es que sean muy comprometidas con su decisión. Cambiar la forma en la que han comido toda su vida es difícil y más si no es lo común en la sociedad. Seguramente va a ser un reto, muchas personas se reirán o las juzgarán pero mientras exista el compromiso y estén convencidas de lo que están haciendo van a poder seguir adelante sin problema.

Y tercero, sean amables con ustedes mismas y los demás. Mi hermano está estudiando zootecnia y a veces las conversaciones suben de temperatura pero con él he aprendido que no puedo pretender que todo a mi alrededor cambie de un día para otro por una decisión que yo misma tomé. Todo toma tiempo y hablar siempre será la solución. Mucha gente se está sumando a este cambio y prefiero mantenerme positiva y pensar que en algún momento todo va a cambiar.

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Para terminar, también quiero dejarles un mini directorio que iremos alimentando con todas las recomendaciones que ustedes nos hagan, pueden dejar un comentario acá abajo o escribirnos por instagram.

IDEAS PARA RECETAS #foodporn

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INFORMACIÓN IMPORTANTE

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TIENDAS Y RESTAURANTES

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¿Cuántos libros son suficientes? Una discusión sobre Marie Kondo

Hace unos meses, hubo una pequeña controversia en Twitter alrededor de Marie Kondo y los libros. Leí varios “Marie Kondo odia los libros” pa’ allí y “Marie Kondo dice que nos tenemos que deshacer de toda nuestra biblioteca” pa’ allá. Pero, ¿qué tanto de cierto hay en eso?, ¿en serio quiere esta gurú de la organización reunir todos nuestros libros en una montaña y quemarlos?

Por: Juliana Abaúnza

Para quienes no saben, Marie Kondo es una escritora y consultora de organización que ahora tiene una serie en Netflix llamada ¡A ordenar con Marie Kondo!, en la que va a varias casas y ayuda a los inquilinos a organizarlas. En el quinto episodio, Kondo está con una pareja y les ayuda a decidir con cuáles libros quedarse. El método es sencillo: la pareja debe ir libro por libro analizando si el libro les trae felicidad. Si la respuesta es no, deben agradecerle al libro y dejarlo ir. En un momento, uno de los manes coge su libro favorito y en su cara se ve la felicidad. Verdadera felicidad. Eso es lo que Kondo trata de enseñar: que las cosas que tengamos deberían hacernos sentir así.

En su libro y en la serie, Kondo dice que personalmente ella intenta tener siempre 30 libros máximo, pero que las demás personas del mundo pueden tener cuantos quieran; el número depende de qué tan importantes sean los libros para ellos. Y es con lo de los 30 libros que la gente se escandalizó. Faltó que publicaran un titular en un periódico: “MARIE KONDO DICE QUE TODOS DEBEMOS TENER SOLO 30 LIBROS. EMPEZÓ LA DICTADURA DEL ORDEN”.

 

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La indignación que sintió la gente hacia ella y las respuestas de “con mis libros no te metas, Marie Kondo”, solo me hacen pensar que lo malinterpretaron todo. Primero, ella es solo una guía que les ayuda a otros a organizar sus casas, pero no obliga a nadie a botar nada. Todo viene desde un acercamiento dulce, comprensivo y centrado en lo que es importante para cada quien. Una cosa es que ella diga: “piensa qué libros ya no quieres volver a leer o con cuáles no sientes conexión” y otra muy distinta es “¡quememos todos los libros y que los cielos se llenen de sus cenizaaaaas!”. Lo que Marie Kondo quiere, no es que uno se deshaga de sus cosas, sino que esté feliz con lo que tiene. Si ustedes son felices con 10 libros, perfecto. Si son felices con 1000, también.

Yo, por ejemplo, soy más del estilo de Marie Kondo *la bloquean*. Cuando estaba chiquita soñaba con tener una biblioteca como la de Bestia en ‘La bella y la bestia’ en la que pudiera deslizarme de estante en estante. Y durante varios años tuve una biblioteca grande. Cuando veía algún hueco en uno de los estantes me angustiaba, quería que se viera lleno. Tenía libros que había leído hacía mucho, también otros que había comprado y hasta el momento no había leído. Pero con los años he ido desprendiéndome mucho. Por un lado, mudarme de ciudad (y de país) 3 veces en dos años me forzó a, realmente, mirar mis libros y pensar sin cuáles no podría vivir feliz. Fue duro al principio, pero terminé convirtiéndome en alguien que en sus mudanzas ha cargado con entre 10 y 15 libros.

Entonces, que alguien no tenga más de 10 libros en su casa no significa que no ame los libros. Puede significar muchas cosas: que el espacio es muy pequeño para meter más libros, que no tiene suficiente plata para estar dándose una pasadita por la Librería Nacional cada semana, que tiene un Kindle lleno de libros (como me pasa ahora a mí), que es un miembro fiel de su biblioteca local, que regala todos los libros. En fin. Puede significar muchas cosas.

Con esto no quiero decir que quienes tengan bibliotecas gigantes sean acumuladores elitistas que solo tienen libros para aparentar. Lo que quiero decir es que todos deberíamos tomarnos un tiempo para repasar nuestra colección de libros y evaluar las razones por las que los tenemos. Preguntarnos: ¿sigo teniendo este libro porque lo amo y cada vez que lo veo sonrío?, ¿lo tengo porque planeo releerlo?, ¿lo tengo porque quiero que otros vean que yo lo leí?, ¿lo tengo porque, aunque me parezca una edición horrible y el libro no me haya gustado tanto, necesito relleno para que mi biblioteca se vea grande?, ¿me hace feliz este libro… no por su contenido – porque a muchos las historias oscuras y densas nos pueden hacer felices – sino por su presencia?, ¿qué me hace feliz?

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A mí, por ejemplo, me hace muy feliz leer un libro que me gusta y después pensar a cuál de mis amigas, amigos o familiares puedo regalárselo. Compartir historias o puntos de vista que me entretuvieron, enseñaron o sorprendieron es algo que me hace mucho más feliz que tenerlos en un estante decorando. Si es un libro muy preciado, una edición difícil de volver a encontrar o uno que me salió carísimo y me encanta su diseño editorial, lo entrego como préstamo. Pero si es una edición equis y el libro me emocionó tanto que necesito que alguien más lo lea, pues lo regalo o lo intercambio por alguno que esa persona quiera compartir conmigo.

Mi invitación hoy -nuestra invitación, de hecho, como Ideario Blog- es a que compartamos los libros que nos encantan, que no los tengamos encerrados y llenándose de polvo, que los regalemos, prestemos o intercambiemos. Entonces, para quienes después de leer esta publicación miraron sus estantes y pensaron: “puedo dejar ir este libro” o “me gustaría que alguien más leyera esto”: les tenemos una buena noticia. ¡Vamos a hacer un intercambio de libros! Todavía no sabemos cuándo, ni dónde. Pero sí sabemos que las extrañamos.  Entonces, estén pendientes de nuestro Instagram: @idearioblog para saber los detalles. Así nos tomamos algo, hablamos de los libros que nos gustan y les damos una nueva vida en manos de alguien más.

Biscuits hechos en casa para esta navidad

Por: María Alejandra

¿Alguna vez han probado los biscuits de KFC? Si no lo han hecho, paren todo y vayan. A mí me encantan, pero por razones muy misteriosas, NUNCA hay cuando voy a comprarlos. Me cansé de que me rompieran el corazón y no quiero que se lo rompan a ustedes, así que hoy en el blog les vamos a dar una receta para imitar esos biscuits. Preparen un tarro gigante de mermelada, una película y ¡listo!

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  1. Precalienten el horno a 250 grados centígrados.
  2. En un bowl, pongan dos tazas de harina, media cucharadita de sal, una cucharada de azúcar y dos cucharadas de polvo para hornear.
  3. Derritan 6 cucharadas de margarina y pónganlas en el bowl con los demás ingredientes.
  4. Agreguen media taza de leche al bowl y mezclen hasta que la masa quede consistente y sin grumos.
  5. Con margarina, unten moldes para hacer cupcakes y pongan 5 cucharadas de la mezcla en cada molde.
  6. Metan el molde en el horno por 20 minutos. Con un pincel o un cuchillo, unten de mantequilla la parte superior del biscuit y vuelvan a ponerlos en el horno por 10 minutos.
  7. Saquen los moldes del horno y cuando los biscuits estén tibios, desmolden. Sirvan con mermeladas de todos los sabores.

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Es una receta muy fácil, perfecta para sorprender a sus invitados en las novenas o para un desayuno de domingo. Eso sí, no hagan pocos porque son adictivos.

 

 

Ondas vintage para esta Navidad

Por: Laura Camila

Empieza uno de nuestros meses favoritos del año: el mes de Navidad. Además de comer y beber sin restricción, compartimos con la gente que más queremos y tenemos una excusa para maquillarnos y peinarnos diferente.

Hoy les mostraremos un peinado que probamos y que nos parece perfecto para estas fechas y, al estilo Ideario: facilísimo.

Es importante tener el pelo mojado para empezar. Si lo tienen seco, humedézcanlo con agua, un spray texturizador o si su pelo es muy rebelde, con laca.

La idea es que hagan una especie de culebra en los mechones del frente, mientras sujetan con bobby pins, así como se ve en las fotos de Lola.

Hagan esto hasta el final del mechón y repítanlo al otro lado. Pueden hacerse ondas en el resto de pelo con pinza o plancha para que se vea uniforme, dejen secar el pelo naturalmente ¡y listo!

Ya tienen un peinado súper fácil y elegante para estas fechas tan especiales. A nosotras este look nos parece perfecto para imaginarnos que estamos en una fiesta al estilo Great Gatsby, entonces lo pueden pimpear con un listón, con bobby pins dorados o con un Leonardo Di Caprio en sus brazos.

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Maquillaje de ojos impactante y fácil con NYX

Por: Laura Camila

Este post lo hicimos en colaboración con Nyx Cosmetics.

Ya casi se va a acabar el 2018 y nosotras seguimos frustradas con los tutoriales de maquillaje que encontramos por ahí. Al parecer, no hay forma de maquillarse un poquito más pro, sin ser pro o sin necesitar 2 horas de nuestro tiempo.

Pensando en esto, nos aliamos con Nyx para maquillarnos los ojos. Los resultados fueron looks muy impactantes pero fáciles de lograr. Todas las sombras que usamos son de Nyx y aunque hubiéramos querido embadurnarnos toda la cara con ellas, recapacitamos.

MORADO Y COBRE

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Como pueden ver en la foto, Lola no se maquilló mucho más que los ojos. Usó un labial nude y poco rubor. Ya con los ojos, el maquillaje es lo suficientemente impactante.

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  1. En este y todos los maquillajes de ojos que hagan con sombras, empiecen por la esquina externa del ojo. Aquí Lola marcó la cuenca con una sombra cobre (¡di-vi-na!) y luego la difuminó creando un estilo de cat eye. De la mitad del párpado para afuera.
  2.  Con la misma sombra y una brocha mucho más pequeña, pinten la línea de las pestañas de abajo, de nuevo, de la mitad para afuera.
  3. Finalmente, el toque especial de este maquillaje: unas sombras moradas como de cuento de hadas. Aplíquenlas desde la esquina interior del ojo hasta la mitad. Así se encontrará con la sombra cobre y serán felices por siempre. Asegúrense de completar con este morado la línea de abajo de las pestañas.

Pestañina, ¡y listo! Solo tres pasos facilísimos. Tendrán un maquillaje perfecto para cuando no quieran pasar desapercibidas.

BRONCE, AZUL Y DORADO

En este maquillaje usamos colores cálidos primero y luego le agregamos un azul brillante porque nos gusta desafiar al destino.

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  1. Como en el maquillaje anterior, marquen la cuenca del ojo con una sombra cobre y difuminen hacia arriba, sin llegar a la ceja y solo hasta la mitad del párpado.
  2. Apliquen sombra dorada desde la esquina interna del ojo hasta la mitad. Asegúrense de difuminar muy bien todo para que no se vean las divisiones entre colores.
  3. Con una mezcla de sombra dorada y cobre, pinten la línea de las pestañas de abajo desde la esquina externa hasta la mitad.
  4. Con un iluminador dorado, denle luz a la parte de abajo del lagrimal.
  5. Enloquezcan. Tomen un azul brillante y aplíquenlo de la esquina interior de las pestañas de abajo hasta la mitad.

Pestañina, ¡y listo! Esa pequeña liniecita azul le da un giro dramático a este look, que es lo que queremos.

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